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Esta es la pregunta que nos hicimos en un principio, valorando los pros y contras de una alimentación natural cocinada frente a una cruda (BARF). Son dos opciones perfectamente adecuadas y saludables, al fin y al cabo, es alimentación natural. Siempre va a ser mil veces mejor que la alimentación ultraprocesada como serían los piensos, ya solo por el tratamiento al que es sometido.

Vamos a contaros qué hizo finalmente decidirnos por esta opción.

La alimentación cocinada tiene las siguientes características:

  • La palatabilidad es mayor, lo que hace que sea aceptada con gusto por cualquier perrito de paladar exquisito. Muy típico en perros de razas pequeñas o perros senior.
  • El cocinado hace al alimento más digestible, es decir, más fácilmente aprovechable por el organismo. Esta característica beneficia en primer lugar a perros con el sistema gastrointestinal sensible o delicado.
  • Mayor comodidad y seguridad a la hora de su conservación. El tratamiento térmico disminuye la carga microbiana del alimento, haciéndolo más estable en el almacenamiento a temperaturas de refrigeración y ambiente. Lo que se traduce en que puedes tener la comida unos días en el frigorífico y no pasa nada, no tienes que estar descongelando el alimento cada día. Tampoco tener el alimento congelado un mínimo de 3 días antes de dárselo a nuestro perro como se debe hacer en la dieta cruda para eliminar posibles parásitos y mantener las bacterias latentes, porque recordemos que la congelación no mata las bacterias, solo hace que no proliferen; esto no evita que una vez descongelado el alimento “comience la fiesta” si no se usa en poco tiempo.

 

Aunque los perros están preparados por naturaleza para ingerir sin problemas alimentos con una alta carga bacteriana a veces es preferible controlar a estas bacterias porque no todas son beneficiosas, y si hay proliferación de las patógenas por una mala conservación pueden provocar un problema. Por lo que, en mi opinión, la alimentación natural cruda no es válida para todo el mundo porque en un descuido, si no se hace de manera correcta puede ser peligrosa, incluso en el tema de los huesos crudos si no se tienen los conocimientos adecuados de cómo darlos.

Ahora seguro que muchos estaréis pensando en los inconvenientes de la dieta natural cocinada, y es que al someterla a tratamiento térmico se produce una pérdida parcial de nutrientes, y eso es cierto. 

Para controlar esto y que cada ración tenga los nutrientes que todo perro necesita trabajamos con bases de datos que nos aportan la información de ingredientes en crudo y en diferentes tipos de cocinado para saber los nutrientes del producto final ya cocinado, siempre teniendo en cuenta en la formulación las mermas que puedan sufrir en el proceso.

Además, no todos los procedimientos culinarios son iguales, ni mantienen los nutrientes de la misma manera, por ello elegimos los más conservadores posibles, cocinando a baja temperatura (siempre a menos de 100 ºC). La carne se cocina en su jugo, y la fruta y verdura se somete a cocción con la menor cantidad de agua posible.  

Aun así, estamos trabajando ya en un proyecto para mejorar aún más todos nuestros procesos y preservar la mayor cantidad de nutrientes posible, donde entre las opciones están hornear el producto ya envasado o cocinar en una marmita de fuego indirecto (estilo baño maría) y al vacío, lo que permite trabajar a baja temperatura y sin agua. Como hemos explicado recientemente, nos preocupa la sostenibilidad de los materiales que usamos, por eso estamos valorando si tiene sentido invertir en hornos para cocinar ya envasado cuando estamos buscando opciones para deshacernos de estos envases.

Por último, quiero comentaros por encima cómo se elaboran los piensos convencionales, donde sí que se pierden gran cantidad de nutrientes. Recordemos que no deja de ser un ultraprocesado. En estos tratamientos se somete a los alimentos, muchas veces de dudoso origen y calidad, a un proceso de extrusión a temperaturas que superan los 100ºC. En ese método se mezclan y trituran todos los ingredientes atravesando una máquina extrusora que los amasa a base de altas presiones y aplica calor, formando una masa que luego se irá individualizando en forma de croquetas. Por último, estas se pulverizan con sustancias que le confiere sabor. 

En definitiva, muy poco o nada de los ingredientes que han entrado en el proceso mantienen sus propiedades. De ahí que nosotros, Frankie, no entendamos conceptos como “pienso natural”.

En conclusión, mi consejo es que siempre, antes de dar cualquier tipo de alimentación natural a tu amigo canino, te informes y asesores bien de las ventajas, inconvenientes y pautas a seguir. Y, finalmente, escojas la más adecuada para tu perro según sus necesidades, tus circunstancias y tu nivel de compromiso con la alimentación de tu perro.

 

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