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Hoy vamos a hablar de otro nutriente que produce mucha controversia en la alimentación de nuestros amigos cánidos, los carbohidratos.

Para empezar, todos sabemos que son una fuente de energía para el organismo del perro, aunque ahora explicaremos en qué cantidad y su función, vamos a empezar primero por una pequeña clasificación y algunos alimentos donde podemos encontrar estos carbohidratos para comprender mejor lo que vamos a explicar.

Como podemos ver en la tabla, los monosacáridos son moléculas simples y se absorben directamente en el intestino hacia la sangre. Los disacáridos al ser cadenas formadas por dos monosacáridos, mediante enzimas digestivas se pueden romper fácilmente y absorberse en forma de monosacárido. En el caso de los polisacáridos, cadenas más complejas, se necesita mayor esfuerzo para su digestión parcial incluso siendo algunos indigeribles por el sistema digestivo canino como el almidón, si no es anteriormente fragmentado por un tratamiento térmico, o la celulosa.

Para poder digerir algunos polisacáridos de origen vegetal como la celulosa los perros necesitarían tener un intestino más largo y las enzimas digestivas adecuadas, donde permanecieran los nutrientes más tiempo para digerir y fermentar correctamente esas cadenas tan largas de glúcidos. Podéis repasar las características anatómicas del perro que le hacen ser un carnívoro facultativo donde hablamos de la falta de la enzima amilasa en la saliva y la limitada presencia de otras enzimas digestivas que digieren carbohidratos aquí.

Entonces, una vez tenemos claro qué son, qué tipos hay y dónde se encuentran los carbohidratos, nos hacemos preguntas.

¿Necesitan los perros hidratos de carbono?

La glucosa es la principal fuente de energía de diversos tejidos entre los que se encuentra el sistema nervioso central, las neuronas necesitan glucosa para su correcto funcionamiento.

Pero, sorprendentemente, al contrario de lo que muchos nos han hecho creer, los perros no necesitan un gran aporte directo de glucosa por ingesta de carbohidratos, porque son capaces de sintetizarla mediante precursores de la misma como aminoácidos glucogénicos y glicerol, es decir, de las proteínas y las grasas, y está en su naturaleza hacerlo así.

De entre los carbohidratos complejos no podemos olvidarnos de la fibra dietética, que es muy importante en la alimentación de nuestros perros, desempeña funciones imprescindibles y tiene amplios beneficios en su salud.

Hay dos tipos de fibra dietética:

  • Insoluble: no es fermentable ni digerible, contribuye al correcto funcionamiento del tracto digestivo, proporciona volumen a las heces y previene desequilibrios del tránsito intestinal como diarreas y estreñimiento.
  • Soluble: tampoco es digerible, pero si fermentable por la microbiota intestinal, sirviendo de alimento a las bacterias “buenas” (lactobacilos y bifidobacterias), estimulando su proliferación y actividad, además de disminuir el ph del intestino por la producción de ácidos grasos volátiles (deshecho de las bacterias) que ejerce un efecto antibacteriano sobre flora patógena como Clostridium perfringes. Este tipo de fibra es denominada prebiótico.

Otros beneficios:

  1. Control del colesterol en sangre.
  2. Control de glucemia al intervenir en el tiempo de vaciado gástrico y velocidad del tránsito intestinal.
  3. Mantenimiento de la correcta morfología y funcionalidad del intestino.

Entonces podríamos decir que sí, los perros necesitan hidratos de carbono, siendo la mejor fuente de los mismos las frutas y las verduras, que aportarán los monosacáridos y disacáridos necesarios a la vez que les benefician con su fibra. No siendo necesario el aporte de grandes cantidades de cereales poseedores de almidón y otros polisacáridos complejos que sean difíciles de digerir. Aunque, un bajísimo porcentaje de estos, en concreto el arroz, por ejemplo, y siempre tratado térmicamente, dote de ciertos beneficios a la dieta entre los que se encuentran aporte de energía rápida y regulación del tránsito digestivo.

¿Qué cantidad de hidratos de carbono necesitan?

¡He aquí el quid de la cuestión! Son necesarios, pero en pequeños porcentajes.

  • Una forma de controlar esto es que la dieta de nuestro perro tenga un 10-25% de frutas y verduras. Este porcentaje no es exacto ya que hay variaciones según el autor que se consulte.
  • Otra forma, si consumen alimento comercial, es observar los porcentajes de los componentes analíticos como explicaré a continuación.

Algunos piensos del mercado incluyen desde un 40% hasta un 60% (en materia seca) carbohidratos en forma de cereales que es una barbaridad, porque lo recomendado de este nutriente está en torno a un 20-25%.

Para calcular este porcentaje solo tendréis que mirar la etiqueta del alimento y utilizar esta fórmula (la mayoría de etiquetas expresan los porcentajes en materia seca, aunque algunas expresan los porcentajes en materia húmeda, en ese caso no nos sería efectiva la fórmula):

 

Hidratos de carbono (%) = 100 – % Proteína – % Grasas – % Materia inorgánica

Ejemplo:

Receta Frankie de Pollo = 100 – 38,8 – 30,8 – 5,2 = 25,2 %

Receta Frankie de Ternera = 100 – 47,3 – 32,2 – 3,7 = 16,8 %

 

¿Por qué una cantidad elevada puede suponer un problema para su salud a largo plazo?

Los hidratos de carbono se metabolizan en azúcares, son una fuente de energía digamos “rápida”, y una pequeña cantidad en la dieta puede ser saludable y aportarles energía, pero en grandes cantidades el sistema inmune y endocrino del perro se descompensa.

Un perro puede sobrevivir a base de una dieta alta en cereales y alimentos con altos niveles de almidón como algunos tubérculos o legumbres, pero no nutrirse y desarrollarse correctamente y esto a la larga acarrearía muchos problemas de salud, entre otros, enfermedades metabólicas como diabetes, obesidad, pancreatitis, tiroidismos…

Al no tener la enzima amilasa en la saliva como nosotros los humanos, no pueden predigerir los alimentos almidonados, y todo el trabajo tiene que hacerse en el intestino con la limitada cantidad de amilasa y otras enzimas que segrega el páncreas. Si la dieta tiene un gran % de hidratos de carbono, se provoca un sobre esfuerzo continuado en el páncreas para producir la amilasa suficiente, provocando a la larga posibles problemas de pancreatitis. Luego, además, se produce un pico de glucosa en sangre muy rápido, y el páncreas una vez más tiene que trabajar, generando mucha insulina para meter esa glucosa en las células, pudiendo derivar en diabetes.

Esto no queda aquí, con el pico de glucosa, las glándulas adrenales tienen que generar cortisol, hormona que, entre otras funciones, regula el metabolismo de los carbohidratos y con ello la cantidad de glucosa en sangre. A la vez el sistema inmune se ve afectado porque el cortisol es un supresor del mismo.

Toda esa glucosa que se almacena en forma de glucógeno en el hígado y músculos para ser utilizado, cuando el consumo es superior a las necesidades del organismo, acaba metabolizándose y almacenándose en forma de grasa, generando problemas de sobrepeso y obesidad.

Y, por si fuera poco, una dieta cargada de carbohidratos, la mayoría de las veces es la causante de las enfermedades periodontales en los perros provocadas por el gran acúmulo de sarro dental. Las bacterias bucales se alimentan de los azúcares formando el sarro como residuo.

¿Por qué hay alimentos en el mercado con porcentajes tan altos de cereales?

Aun sabiendo todo esto, los granos de cereal, ricos en carbohidratos, siguen formando parte de muchas formulaciones comerciales para perros que se encuentran en el mercado, y el motivo es simple, son ingredientes baratos que permiten producir grandes cantidades a bajo coste.

En conclusión, la alimentación Grain free o con cantidades controladas de carbohidratos, mirando su origen y calidad, no es una moda, es una adaptación a las necesidades naturales del perro, al margen de las ganancias económicas, ya que cada vez se es más consciente de los problemas que provocan a largo plazo en su salud los piensos tradicionales cargados de cereales.

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