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Hoy os vamos a explicar la importancia de una buena transición cuando cambiamos de dieta o de alimentos en la misma y los problemas que puede acarrear no hacerlo correctamente.

Es normal que cuando tenemos la comida de Frankie por primera vez entre manos nos haga mucha ilusión dárselo cuanto antes a nuestro perro, llenarle el plato hasta arriba de ese novedoso manjar y ver cómo lo disfruta. Pero ese será nuestro primer error, y puede traernos problemas digestivos si no seguimos las pautas correctas.

La transición alimentaria es un cambio en la dieta, y esta se debe hacer de manera gradual. Hacemos mucho hincapié en ello tanto antes de que recibas tu pedido como después. Por eso te enviaremos una guía personalizada con todos los pasos que debes seguir y las cantidades diarias que le corresponden. Durante todo el proceso no te faltará ningún tipo de información y siempre podrás contactarnos si tienes alguna duda.

Además, es importante que el alimento anterior, en el caso de ser pienso, no se mezcle con Frankie en la misma toma, ya que cada alimento tiene un tiempo de digestión diferente y darlo junto puede suponer un esfuerzo mayor para el sistema digestivo. Aconsejamos dar la toma de Frankie por la mañana o al mediodía y la de pienso por la noche en la proporción que toque en función del día de transición.

El sistema digestivo

Está poblado de microorganismos vivos, los cuales constituyen la flora intestinal que participa en los procesos de digestión, proporcionando a nuestro perro diversos nutrientes a través de la fermentación y metabolismo del alimento ingerido. Además, desempeña otras funciones que influyen en el mantenimiento de la salud del organismo, entre las que se encuentran:

  • Defensa contra microorganismos patógenos (“malos”) intestinales.
  • Desarrollo de un epitelio intestinal sano. Es la capa que protege y absorbe los nutrientes.
  • Influencia directa sobre el sistema inmunológico del animal.

Esta flora intestinal va a variar mucho dependiendo de la composición de la dieta que le demos a nuestros amigos peludos. Esto es debido a que se necesitan diferentes microorganismos para la digestión de carbohidratos, proteínas y grasas. Cambia dependiendo de los ingredientes consumidos, es decir, si la alimentación de nuestro perro está basada en carbohidratos en su mayoría, será diferente de la del perro que esté basada en proteínas y grasas.

Dentro de esta flora bacteriana intestinal, encontramos de forma habitual diversas familias como Estreptococos, Enterobacterias, Bifidobacterias, etc, y géneros como Clostridium, Fusobacterium, Lactobacillus, Bifidobacterium, Escherichia, etc. Y aunque “bacteria” suele identificarse siempre como algo negativo no todas lo son, no te asustes.

Pero… ¿Sabíais que algunas de estas bacterias pueden llegar a ser patógenas y provocar alteraciones si proliferan más de la cuenta? A estos microorganismos se les llama oportunistas, porque aprovechan cualquier motivo para proliferar sobre los microorganismos “buenos” y provocar algún tipo de problema.

¿Cómo puede afectar una mala transición a la salud de nuestro perro?

Como hemos dicho antes, cada animal tiene la flora intestinal diferente en función de su dieta y de los nutrientes que la componen, y esta flora bacteriana a veces es muy sensible a los cambios bruscos. Si nuestro perro está acostumbrado a comer un alimento tendrá su propia flora, y si se la cambiamos, se produce lo que se denomina disbiosis bacteriana. Esto supone un desequilibrio de la flora intestinal, produciéndose sobrecrecimientos de bacterias y microorganismos patógenos (“malos”), que son los que provocarían problemas intestinales, y con ellos lo que nosotros vemos: diarreas, flatulencias, moco en las heces, etc.

Estos microorganismos patógenos actuarán dañando el epitelio intestinal en casos extremos, lo que produce las diarreas. Sin embargo, es más normal que en casos de mala transición se produzcan fermentaciones en masa, al haber más cantidad de bacterias “malas”, lo que provoca las flatulencias; y… ¿El moco? ¿Por qué mi perro a veces hace las heces con moco?

El epitelio del colon (intestino grueso) está tapizado de células mucosas, productoras de moco, cuya función es favorecer el tránsito de los deshechos. Cuando se inflaman como defensa excretan más moco de lo normal, y por eso el moco en las heces es un indicativo de que estamos yendo un poco deprisa con la transición. Resolverlo es tan fácil como dar un pasito atrás y ralentizar la transición.

Me gustaría recalcar que cuando hablo de estos síntomas de mala transición (flatulencias, moco en heces, etc), me refiero en todo momento a perros sanos, los cuales estaban libres de cualquier alteración antes del cambio de dieta, y en los cuales se pueden producir estos signos leves esporádicamente y en pequeña cantidad.

En caso de diarrea acuosa aguda y/o vómitos persistentes, debemos detener la transición y volver al alimento anterior hasta que el sistema digestivo de nuestro peludo se estabilice. En caso de no resolverse aconsejamos acudir al veterinario, ya que el sobrecrecimiento bacteriano “malo” podría haber ido demasiado lejos, pudiendo desencadenar en una gastroenteritis. También debéis saber que síntomas como diarreas y vómitos pueden aparecer en casos de intolerancias o alergias a algún ingrediente.

Así que ya veis lo importante que es respetar las transiciones; la mayoría de los problemas gastrointestinales tras un cambio de dieta se deben a una mala adaptación al nuevo alimento, y no al alimento en sí mismo.

Como digo siempre, hay que tener en cuenta que cada perro es un mundo. Algunos con una transición normal tendrán suficiente, pero otros pueden generan moco en las heces con la misma transición bien hecha, y necesitan una transición más lenta de lo normal (menor porcentaje del nuevo alimento en relación al antiguo durante más días).  Además, como apoyo en este proceso podemos dar a nuestro amiguito probióticos como yogur natural o kéfir, o un producto natural super eficaz, llamado “Firm up Calabaza” (del cual hablamos en el post de dieta blanda. Nunca están de más estos pequeños apoyos aunque todo vaya bien, y más si ya sabemos por experiencia que nuestro perrito es delicado con los cambios.

No obstante, cualquier duda con las transiciones, podéis contar siempre con nosotros, estaremos encantados de ayudarte.

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